La batalla electoral y postanalytics
Son muchos los temas que están puestos sobre la mesa y no es fácil decir, a fecha de hoy, cuáles de ellos serán los que predominen en la campaña. Para algunos, será una batalla librada en Internet, para otros en medios de comunicación o incluso en la calle.
Por un momento, vamos a contradecir a McLuhan y su el medio es el mensaje para intentar discriminar entre las dos cosas, medio y mensaje. En cuanto al medio, la gran batalla se va a librar entre la información y la desinformación. La era Internet nos ha cambiado a todos en el sentido de que el principal recurso no es la información sino la atención. Cabe esperar que se busquen todos los medios para atraer la atención y algunas muestras se van viendo ya en ese sentido.
Por ejemplo, distintos medios de comunicación van publicando resultados de encuestas. Algún célebre batacazo se ha producido en la pasado por una confianza excesiva en ellas. En ocasiones, no es confiable la fuente de la encuesta diseñada para producir unos resultados concretos y en otras ocasiones los que no son confiables son los encuestados que, como la experiencia nos indica, no siempre dicen la verdad. Un dato: La emergencia de Bildu en el panorama electoral vasco pareció pillar por sorpresa a toda la clase política pero un análisis de la información disponible en Internet a través de una herramienta como postanalytics permitía anticipar los resultados. Es cierto que todos los partidos políticos tratan de hacer durante la campaña el mayor ruido posible y eso puede dar una imagen distorsionada de la realidad. Sin embargo, postanalytics permite filtrar ese ruido y quedarse con la información que realmente interesa. Algunas sorpresas no habrían sido tales si, en lugar de tener la oreja pegada al megáfono propio, se hubiera escuchado qué estaban diciendo multitud de interesados no profesionales de la política.
Jugar, como se ha hecho prácticamente en todos los partidos, con estrategias SEO encaminadas a que la información positiva sobre ellos ocupe los primeros lugares en las búsquedas relegando la negativa a las posiciones en que no es leída es el equivalente de hacerse trampas en el solitario. Los resultados del posicionamiento web pueden ser muy buenos pero lo único que estarán reflejando es un divorcio entre la realidad en Internet y la realidad a secas. postanalytics busca información en Internet pero no la acepta al peso sino que la analiza con el objetivo de dar una información lo más afinada posible sobre cómo están las cosas en el mundo real.
Es de esperar en una campaña electoral que abunden maniobras encaminadas más a desinformar que a informar y una de las funciones de postanalytics es detectarlas y eliminarlas en el momento de informar sobre cuál es la situación real. Son múltiples las vías de detección y, aunque no entremos en detalle en ellas, parece claro que no es una batalla en solitario de postanalytics . De hecho, el secreto de Google sobre su famoso algoritmo y las constantes variaciones que va realizando sobre él se mueven precisamente en esa línea.
¿Cómo pueden saber en este momento los políticos cuál es el efecto que tienen en distintos ámbitos? Un interesante libro de Neal Stephenson llamado Interface daba un medio propio de la ciencia-ficción por cuya posesión, en caso de que existiera, muchos políticos estarían dispuestos a cualquier cosa: Un chip implantado en el cerebro y que le iba diciendo al candidato instantáneamente cuál era el efecto que tenía su discurso sobre el electorado haciendo que lo fuera cambiando sobre la marcha. ¿Habrían sido las cosas distintas para Mariano Rajoy si en el debate de las últimas elecciones generales hubiera tenido tal información mientras hablaba de la niña? ¿Habría definido Zapatero a España como un poderoso trasatlántico el aniversario del naufragio del Titanic si hubiera tenido esa misma información?
Como esto por el momento no existe, se buscan otras opciones menores como las encuestas –caras, lentas y a veces sesgadas con o sin intención- o los asesores/aprendices de brujo. Estos últimos, aparte de que tengan una visión más o menos desarrollada, pierden mucha utilidad en tanto que son muy proclives a decirle al jefe –el candidato- lo que éste quiere escuchar en lugar de lo que debería saber, cosas que a menudo no coinciden.
Entre la solución de la ciencia-ficción de Interface y la aplicada actualmente con una mezcla de encuestas y oficiosos aprendices de brujo hay una solución intermedia: postanalytics .
En este momento, los dos candidatos principales comienzan a aparecer en Twitter que representa el baño de masas electrónico. Es curioso como muchos candidatos a las elecciones del pasado 22 de mayo se mantuvieron muy activos en Twitter durante la campaña para, el día 23, pasar a un silencio sepulcral que aún hoy permanece. Naturalmente, es un hecho que deja en evidencia que el contacto con los electores es algo de época electoral y nada más. Sin embargo, al margen de ruido que pueda introducir la época electoral, ruido susceptible de ser medido, hay algo más que Internet aporta:
No se necesitan encuestadores ni audímetros: Puede saberse en tiempo real cuál es la notoriedad que está alcanzando un candidato o un tema, cuáles son los lugares principales que están moviendo ese tema y cuál es la opinión generalizada al respecto: Lo más parecido a Interface sin necesidad de tocar el cerebro del candidato. Posiblemente, esto le suene a alguien a “ciencia-ficción de baja intensidad” pero, para los incrédulos, nada mejor que dar algunos datos de una observación en Internet sobre varios temas cerrada el día 4 de agosto:
A través de postanalytics se ha observado que las menciones relativas a la corrupción en el PP y en el caso Gürtel han disminuido desde el 29-7 en un 5,63 y 19,04% respectivamente. Teniendo en cuenta que Camps dimitió el día 20-7, parece claro que el argumento de la corrupción, al menos por ahora, se está desinflando a marchas forzadas. Al mismo tiempo, y como contrapartida esperable, las menciones de casos de corrupción que afectan al PSOE comenzaron a crecer: Durante las mismas fechas han crecido en un 2,14% las menciones al caso Faisán, un 8,72% las menciones a los falsos EREs de la Junta de Andalucía, un 1,95% las menciones al “fondo de reptiles” para referirse al mismo caso, un 27,45% las menciones en que aparecen conjuntamente “Rubalcaba” y “GAL”, un 80% las menciones referidas al pasado de Rubalcaba y un 30,19% las menciones que relacionan a Rubalcaba con Zapatero.
Los porcentajes son bastante expresivos pero aún se puede afinar más viendo no sólo unos resultados sino una gráfica diaria que indica cómo ascienden o descienden tales porcentajes y su vinculación con las noticias que van apareciendo en cada día. Además de esto, postanalytics consigue información sobre el origen o, en otros términos, sobre quién tiene el altavoz más potente cuando se trata de airear determinado tema. Por último, y esto es lo que más podría parecerse a la ciencia-ficción, está la información sobre valoración: No se trata ya de menciones o de quién es el más escuchado sobre determinado tema sino de saber qué opinan. Al igual que un ajedrecista y un ordenador que juega al ajedrez no operan de la misma forma, postanalytics detecta el sentimiento asociado a un concepto de forma muy distinta a como lo hace una persona…pero lo detecta y permite informar sobre ello.
En política se juega con los tiempos y con tapar los mensajes del adversario pero es más difícil saber cuál es el efecto que ha tenido una maniobra y las encuestas, además de los problemas ya apuntados, dan una información desfasada y cara. postanalytics es hoy lo que más se acercaría al modelo de Neal Stephenson en cuanto a precisión y puntualidad de la información. postanalytics no es, sin embargo, un producto de ciencia-ficción. Es simplemente el resultado de la utilización de una tecnología avanzada superpuesto a un conocimiento del entorno que se estudia y, con ello, la capacidad para obtener la información cuantitativa relevante, saber quién la está lanzando, cómo está siendo acogida y, por último, entender sus resultados e informar sobre ellos.